Historias de éxito

Birgit Tarkus, Director Técnico de Operaciones


Al principio, Birgit Tarkus sólo quería pasar unas semanas en Barcelona para aprender castellano. Un puesto a tiempo parcial, que le servía para sufragar su estancia, se convirtió prácticamente de un día para otro en una prometedora carrera en SELLBYTEL.


Birgit, su primera idea era pasar en España unas semanas y al final se ha quedado cuatro años. ¿Qué le ha llevado a cambiar sus proyectos de forma tan repentina y quedarse en SELLBYTEL en Barcelona?

La excepcional colaboración entre compañeros y el trabajo internacional me entusiasmaron. SELLBYTEL me ofreció muy pronto posibilidades realistas de ascender y de seguir formándome para ampliar mis capacidades como agente de atención al cliente en una conocida empresa informática norteamericana. Además, Barcelona es una ciudad espectacular, que me enamoró desde el primer momento. Todo esto no hizo más que confirmar que mi vida debía seguir aquí.


Sólo siete meses después era ya jefa de grupo/coach. Diez meses después, llegó incluso a supervisora. ¿Cuánto le exigió personalmente ser ascendida dos veces en un periodo de tiempo tan breve y, con ello, aumentar su responsabilidad?

Las personas evolucionamos con los retos. Además mis compañeros y superiores me han dado siempre todo su apoyo. Esto me ha dado la seguridad y la fuerza para enfrentarme a las tareas y cumplir con mi cargo.


Lleva ya cuatro años en España y se oye por ahí que Barcelona se ha convertido en su patria chica. ¿Qué la trae como austriaca a Alemania? ¿Se ha cansado del temperamento español?

[risas] Claro que no, de lo contrario hubiese sido imposible pasar estos cuatro años tan bonitos e importantes para mí en Barcelona. Sencillamente SELLBYTEL me ha ofrecido la oportunidad única de tener un cargo de aún mayor responsabilidad como jefa de operaciones y poner en marcha en Berlín un nuevo proyecto. Era simplemente irresistible.


¿Le cuesta despedirse de su patria chica?

[suspiro] Sí, es duro. Uno se marcha siempre dividido entre la tristeza y la alegría. Al fin y al cabo, he conocido y apreciado aquí durante cuatro años a muchos buenos compañeros. Con algunos incluso he llegado a trabar valiosas amistades que siempre llevaré conmigo, independientemente de donde viva. Con Internet el mundo es un pañuelo. [risas]


¿Qué le alegra más de lo que la espera en Berlín?

¡Por supuesto, la currywurst de Berlín! [risas] – y, claro, también mi nuevo proyecto.